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El Síndrome del Perro Pequeño: ¿Cómo evitar que tu perrito ladre tanto y sea tan nervioso?

Los perros de raza pequeña pueden ser tan adorables que los terminamos tratando como si fueran juguetes o hasta humanos, aunque esta actitud no sea la adecuada. Si le damos mucho poder a nuestra mascota, empezará a tener un comportamiento problemático y a chocar con nosotros por lo que se denomina el “Síndrome del Perro Pequeño”. Si no lo conoces, aquí te contamos más del tema:

 

 

El Síndrome del Perro Pequeño se da cuando a un perro, justamente por ser chiquito, se le permiten comportamientos que no serían aceptados en un perro más grande. Por ejemplo, a muchas personas les parece lindo que su chihuahua esté todo el día caminando sobre los muebles, tirándose sobre las faldas de sus visitas o mordisquéandoles los dedos; pero otra sería la historia si se tratara de un labrador o un rottweiler, en cuyo caso, seguro se impondrían para hacer que se tranquilice.

 

 

Como vemos, el problema está en no disciplinar tanto a los perros pequeños. Esto les hace sentir privilegiados y con mayor control sobre nosotros. En ese momento, buscan tomar control de la manada y empiezan a comportarse de manera dominante dentro de lo que consideran “su territorio”. Es por eso que se muestran agresivos con los desconocidos y se vuelven tan nerviosos cuando son llevados a espacios en los que no suelen estar. La buena noticia es que solucionar estos casos es relativamente sencillo: solo hay que recuperar el control y devolverlo a su papel de mascota y acompañante. Y para lograr eso, aquí hay unos cuantos consejos:

 

 

  • Trátalo como a un perro

 

Aunque tu pequeño sea como uno más de la familia, no te olvides en ningún momento de que, a fin de cuentas, es una mascota y no un juguete ni una persona. Eso significa que quien marca el ritmo eres tú y tu mascota debe ajustarse a tus tiempos, no al revés.

 

 

  • Hazlo pisar tierra

 

 

No lo lleves en brazos todo el tiempo o sentirá que eres su esclavo; deja que uses sus patas para caminar. Sácalo con correa por el parque y acostúmbralo a seguir tu ritmo. Tenerlo en casa todo el tiempo hará que se ponga nervioso cuando entre en contacto con personas y ambientes extraños; mejor alienta su instinto de exploración y acostúmbralo a entornos variables.

 

 

  • Recuérdale quién manda

 

 

No le dejes gruñir por gusto, ni a ti ni a tus invitados. Sin importar la potencia de su voz, estos ruidos son un reto y una muestra de agresividad, así que deben frenarse. Entrénalo para responder a unos cuantos comandos básicos, como sentarse o venir hacia ti. Por último, no le dejes subirse a los muebles sin permiso y nunca le permitas ocupar todo el espacio que quiera. Siempre haz que se acomode en el espacio que a ti te sobra, si no empezará a reclamar más territorio.

 

 

Si puedes aplicar estos tips, es casi seguro que podrás controlar el mal comportamiento de tu mascota y combatir este fastidioso síndrome que causa molestias a tantos dueños.

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